RECUERDOS DEL DELTA: Crónica visual en doce imágenes

El Otoño trae luces nuevas y miríadas de viajeros.

Como ave migradora, el paseante regresa de las tierras inundadas por el Ebro cuando quiere alimentar al Mediterráneo. En la mochila de recuerdos trae tesoros, vivencias que al reposar dejan un agradable poso.

Es difícil resumir tantas sensaciones, quizás estas doce estampas puedan ayudar.

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Amanece en el Delta, el cielo y su reflejo se funden en una sola imagen.
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Un lugar acogedor para los próximos días…
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24 horas entre tres paredes…

El Delta tiene sus propios habitantes…

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Esta Tarabilla Norteña eligió su propio marco para posar.
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¿Por qué les llamarán azulones?
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Garceta Común…pescando su reflejo.
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Me encantan los limícolas. Archibebe Claro, descansando.
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Correlimos Menudos. Trabajando. No paran.

También hay otros protagonistas alados.

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Sympetrum striolatum, macho.
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Hembra.

Las luces del atardecer despiden esta crónica…

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El bando de Flamencos parece una enigmática partitura… ¿Una canción de despedida?

Hasta la próxima.

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ENCUENTROS EN UN PASEO

Crónica visual en 14 estampas y 12 especies.

Caminar es una oportunidad para los encuentros. El paseante en la ribera del Alberche disfruta de una compañía variada en las primeras horas de un incipiente estío. Sólo hay que saber observar…

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Quedan señales de una tormenta de viento, el paisaje no es inmutable.

Es más fácil localizar a los más pequeños cuando el aire es fresco todavía…

Piquitos castaña Carcharodus alceae
Piquitos Castaña. Carchadorus alceae
Lythria purpuraria
Geométrido. Lythria purpuraria
lobito agreste Pyronia tithonus
Lobito Agreste. Pyronia tithonus
Lobito jaspeado Pyronia cecilia
Lobito jaspeado. Pyronia Cecilia
Manto bicolor Lycaena phlaeas
Manto Bicolor. Lycaena phlaeas
Morena Aricia cramera
Morena. Aricia cramera

No todo son mariposas… hay otros insectos de indudable belleza….

Mylabris quadripunctata
Mylabris quadripunctata. Presente en todas partes…

…aunque la belleza puede ser un concepto relativo…

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Acrida ungarica… bello entre los bellos

El sol toma fuerza y nos alejamos de la orilla… Visitamos otro tipo de paisaje, con otros personajes…

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La sabana abulense, a orillas del Alberche.

Ahora son las especies emplumadas las que captan el interés del observador…

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Cogujada Montesina…la crianza va dejando estragos en el plumaje.

Hay nuevas generaciones que se abren paso…

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Alcaudón común juvenil

…aunque aún no son del todo independientes…

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Ya toca ir regresando, el calor se intensifica y algunos disfrutan de esta circunstancia…

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Grupo de galápagos leprosos con su primo americano… las últimas dos especies de hoy.

De vuelta se hace recuento… encontrarse con uno mismo es otro de los beneficios del andar.

Hasta la próxima.

LA TRANQUILIDAD DEL SOTO

Un paseo por el parque periurbano del Soto, en Ávila

Animado por el frescor de las primeras horas del día, el caminante se acerca a la ribera del río Adaja, a su paso por la capital Abulense. Una preciosa dehesa de fresnos, convertida en parque de uso público, es lugar para sus observaciones.

A la llegada, el observador es recibido por simpáticos animalillos de largas orejas…

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Los conejos nos reciben a nuestra llegada al Soto…
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…hay familias enteras.

El Soto respira vida, ésta se manifiesta de un millón de maneras a cada paso….

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Medioluto (Melanargia lachesis )
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Saltacercas (Lasiommata megera)  

El sol es atrapado y transformado en alimento.

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La luz en el Soto…y las plantas nutricias de las mariposas…

Las aves toman protagonismo con los primeros rayos…

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Pico Picapinos sobre el Fresno…adornado con el liquen Xanthoria parietina
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El Mosquitero Papialbo… omnipresente entre las ramas. Forma parte de la banda sonora de la mañana estival.
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Zarcero Políglota, capaz de trinar en mil idiomas pajariles distintos…guarda un zoo en su garganta.
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Fresno, una fábrica de vida…
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Cigüeña blanca, habitante de la sabana abulense.

Muchas especies están casi siempre fuera de la vista del paseante…

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Curruca Capirotada
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Corteza transformada en plumas…Agateador Común

Y otras afrontan los primeros días del estío como mejor saben…

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Pareja de Pardillos Comunes saciando la sed…

Es tiempo de plumas nuevas….

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Joven Lavandera Boyera
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Joven Collalba Gris…
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El papá no anda lejos… siempre alerta.
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Vaya trío de jóvenes Urracas. Creo que van a dar mucha guerra.

Y ya de regreso, desandando los pasos que se dieron cuando el aire era más fresco, el observador tiene la sensación de que hay alguien más que siente curiosidad por su entorno. Hay otra mirada escrutadora…

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Joven Búho Chico. No pierde ojo del caminante.

Hasta pronto!!

RECUERDOS DE ESTONIA EN 24 POSTALES

El recuerdo se diluye y el observador necesita revisitar sus imágenes. La memoria ha encontrado una gran aliada en la tecnología…Estonia vuelve a cobrar realidad en la pantalla del ordenador.

Son 24 fragmentos, escogidos sin criterio, por puro impulso. Las sensaciones de respirar el aire del Báltico, ver las puestas de sol norteñas, sentir el frío del aire de la Taiga, se plasman en unos cuantos bits.

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El Mar Báltico y sus habitantes…mi primer recuerdo. Pareja de Haveldas. Patos de frio.
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Eíderes comunes. Solteros en busca de pareja…pobrecilla, ¡qué agobio!.
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El Porrón Moñudo, un macho encopetado.

Estonia es tierra de gansos, serretas, porrones… la vida acuática encuentra en este país un auténtico santuario. La costa y mil miles de charcas, lagunas, estanques…

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Serreta Grande, feliz en cualquier masa de agua. Una hembra.
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Pareja de Porrones Osculados (el macho con su besito en la mejilla). Su nombre inglés me recuerda a las películas de James Bond (Goldeneye)

Para ver gansos hay que atravesar las tierras de cultivo. Hay bandos de estas preciosas aves por todas partes…

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Barnaclas Cariblancas…

 

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Ánsares Caretos…
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Gansos y más gansos…

También hay otras acuáticas, habitantes del limo. Tantas que sólo una cabe en este álbum…

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Este Ostrero se ha hecho un hueco en mis recuerdos.
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Los pajareros disfrutan con las aves costeras…¡ y ni se dan cuenta del frio!

Pero el viaje da para mucho más… el interior del país es un mosaico de tierras de cultivo, granjas abandonadas y el bosque norteño, la Taiga. Una fila interminable de abedules, sauces y coníferas, cuyas entrañas parecen impenetrables y donde habitan espíritus vetustos, encarnados en osos, linces o alces.

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La taiga nos recibe con abrazos de nieve…

 

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Por aquí pasó un espíritu…

La vida es dura tierra adentro. Diferentes criaturas aparecen a nuestro paso, pero observarlas es mucho más difícil que en la costa. Paciencia y esfuerzo para encontrarlas.

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Ampelis Europeo…
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Hembras de Gallo Lira… los machos andaban cerca con sus demostraciones de masculinidad.
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Pico Dorsiblanco.
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Escribano Cerillo… la nieve se lo pone muy difícil a algunos pajarillos.
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Zorzal Real…
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Camachuelo Común…
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Pareja de Cigüeñas Blancas, con nieve en el nido. Una imagen atípica en otros lugares.
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Birdwatching forestal

Estonia es también una tierra de luces y reflejos.

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Charcas en el bosque…
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Luces norteñas…
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Turberas ancestrales.
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El final del día…y del relato. Hasta la próxima.

 

TRAS EL CRISTAL

Hay veces en las que el paseante debe cambiar su oficio y convertirse en sedentario observador . Cuando se quiere contemplar a la realeza de cerca hay que recurrir al señuelo, el escondite y la paciencia. Toca pasar horas tras un cristal y confiar en que la visita finalmente se produzca.

A mediados de marzo las Águilas reales del Sur de Ávila deben estar a punto de realizar su puesta, si no lo han hecho ya. La pareja domina territorios extensos, con zonas de alimentación y cazaderos a veces muy alejados de los nidos. Mantienen a raya o todos los competidores o potenciales enemigos en unas 500 Has alrededor del nido, y lo hacen con valentía y fiereza.

Un escondite, tras un cristal espía, nos dará la oportunidad de observar esta imponente rapaz a escasa distancia… son las ocho de la mañana.

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A las doce del mediodía, tras cuatro horas de espera en buena compañía, baja el rey. En muchas rapaces los machos son bastante más menudos que sus parejas y en este caso la diferencia de tamaños es evidente. Antes de dirigirse a la pitanza inspecciona el lugar en busca de algún peligro y cuando considera que todo está correcto empieza a emitir su insistente reclamo para llamar a su compañera.

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La hembra se posa en unos pinos cercanos y el macho se siente confiado para comer…

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Una vez sobre la comida adopta una actitud amenazante, ya que algunos buitres sobrevuelan la zona…

058056El estado de alerta no le quita el hambre, más bien al contrario, comienza a consumir la carne con avidez…

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Finalmente la hembra se decide a bajar también. El hecho de que los dos  individuos se alimenten al mismo tiempo nos induce a pensar que aún no se realizado la puesta. Las reales siempre ponen dos huevos, aunque normalmente sólo se conseguirá sacar a un pollo adelante.

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Como se aprecia en la imagen, la reina tiene una pequeña inflamación en la comisura del pico…aunque no le afecta en absoluto para alimentarse con normalidad. Devora incluso a un ritmo mayor que su consorte.

053El pico de estas enormes aves de presa funciona como un auténtico “sacabocados” y desgarra con facilidad cualquier tejido animal (carne, piel, tendones…). También se valen de sus poderosas garras para sujetar la comida o para dar muerte a sus víctimas cuando tienen que cazar. Pero hoy toca comida fácil…hay que aprovechar.

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Al cabo de un rato, no más de media hora, y con el buche lleno, se da por terminado el festín. Sólo quedan unos pocos jirones de carne y un puñado de moscas que atestiguan que allí hubo comida…

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Un ligero paseo para recolocar el buche y preparar el despegue. Cuesta volar con peso extra…

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Finalmente, y con ayuda de su aliado el viento, la real planea sobre sus dominios y nos deja con ganas de disfrutar un rato más de su majestuoso porte…

Hasta pronto!.

VOLVIENDO

La Feria Internacional de la Ornitología de Monfragüe ha acabado. Toca volver, y el observador ha echado de menos el contacto con el entorno, han sido muchas horas debajo de la carpa. Hay que hacer largo y provechoso el regreso, aún queda tiempo para deleitarse con unos selectos bocados de la naturaleza extremeña.

Nos detenemos un instante en la puerta de entrada del Parque Nacional cuando se viene de tierras abulenses. Rocas ancianas, decoradas con líquenes, que dan cobijo a buitres que parecen gárgolas de una destartalada catedral.

 

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La Portilla del Tiétar, mi cordón umbilical con Monfragüe.

El águila imperial ha tomado posesión de este afloramiento pétreo, anida en un alcornoque cercano y patrulla sus dominios poniendo firmes a todos los que se atreven a invadir su espacio aéreo.

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También hay que descansar de vez en cuando…

Tras esta escala,  el paseante decide poner rumbo zonas más llanas, no sin antes ser despedido por dos de las especies habituales que hacen disfrutar al visitante…

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El Pinzón Vulgar…
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… y el Rabilargo Ibérico

La siguiente parada es el embalse de Arrocampo, en el término municipal de Saucedilla.

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Caminos, observatorios, agua y carrizos.

Cerca de la entrada del parque ornitológico de Arrocampo el caminante puede observar una ave bellísima…

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El Calamón. En Technicolor.

A nuestro paso salen distintas aves, otras nos observan desde sus provisionales atalayas y otras surcan un cielo cada vez más despejado…

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Garcillas Bueyeras y Moritos
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Espátulas
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Águila Pescadora
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Bisbita Pratense
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Tarabilla Común, hembra
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Lavandera Blanca, con la primavera a la vista.

Llegamos al final del camino, en un dique que atraviesa el embalse por esta parte se encuentran cormoranes, garzas, cigüeñas…

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Hay torretas de alta tensión que provienen de la cercana Central Nuclear de Almaraz. Tiene instalados unos elementos para “disuadir” a las cigüeñas, y que no puedan instalar sus nidos. Su utilidad es discutible…

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Amores con alta tensión…

La escala finaliza, y aquí el observador también es despedido por los habituales del lugar…

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La Cogujada Común…
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… y el Estornino Negro.

Hasta pronto!!

LA BRUMA

Enero acaba con una sucesión de frentes que han traído frío y nieves. El campo, sediento tras una dilatada sequía, muestra otra cara. Tras un largo y merecido trago, devuelve en forma de bruma lo que ya no necesita. Es su hálito matutino.015

El paseante disfruta de la calma matinal, de esa luz que parece dar más relieve a los sonidos. El Zorzal Común canta desde el soto y le acompañan los Carboneros Comunes y el Escribano Soteño.

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Los alisos y los sauces están en flor.

Bajo la capa de niebla la actividad no se detiene, y las aves comienzan sus tareas mientras el sol trata de imponerse.

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El rabilargo llama a sus colegas.
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Un grupo de Trigueros realiza su particular “saludo al Sol”.

Las pequeñas gotas de agua en suspensión modelan la luz. Algunas han sido capturadas por trampas que no fueron pensadas para ese fin…

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Trampa de agua entre dos zanahorias secas…
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La luz, atrapada en diminutas gotitas…
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Y el sol se abre paso…

El observador continua su camino, la temperatura aumenta y las Cogujadas Montesinas y las Totovías celebran el calorcito con trinos jubilosos.

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Totovía (Lullula arborea)
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Tu-Tu-i, Tu-tu-i…

Algunas aves más salen a nuestro paso de vuelta hacia el río.

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En las proximidades del puente medieval se mueve una pareja de carboneros.

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Carbonero Común (Parus major)

Hay otras especies, se mueven entre los Enebros de Miera (Juniperus oxycedrus) que ahora están en flor.

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Enebro de La Miera. También llamado Cada.
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Zorzal Común (Turdus philomelos)
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Abubilla (Upupa epops). Bien camuflada… a pesar de su vistoso plumaje.
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Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala). Ella
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Curruca Cabecinegra. Él, muy escondidito.

Acabando el paseo el caminante descubre a un vigilante en su atalaya. Sobre la pequeña encinita está el Alcaudón Real (Lanius meridionalis), testigo habitual de las andanzas de un servidor.

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El “Cabezón”.

Hasta la próxima.

 

RESISTENTES

A mediados de Enero las temperaturas se han desplomado. El agua del bebedero se congela y el viento arranca las últimas hojas que pretendían seguir aferradas al melojo.

Los pajarillos se afanan en buscar comida con los primeros rayos de sol. No todos han podido superar la noche helada. Pero ellos si, incluso el macho tiene fuerzas para cantar una áspera estrofa desde la antena del tejado cercano. Son resistentes, muy resistentes. Y tenaces, no dejan de defender su territorio durante todo el año. Los Colirrojos Tizones siguen ahí fuera, plantándole cara al invierno.

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Hembra de Colirrojo Tizón.
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Macho de Colirrojo Tizón con plumaje invernal.

Creo que se trata de una de las especies emblemáticas de la modalidad de observación de aves en “batín y zapatillas”, del sedentarismo ornitológico, frente al turismo ornitológico.

Hace años que los colirrojos descubrieron un hábitat perfecto para desarrollar su existencia entre los muros, tejados y paredes de nuestros pueblos y ciudades. Tan bueno o mejor que los riscos y acantilados donde sus antepasados medraban. Aunque algunos nostálgicos siguen volviendo a las montañas del sur de Ávila para criar, el frío hace que tras el verano se reencuentren con sus parientes urbanos.

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El colirrojo encuentra cobijo en las construcciones humanas.
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Incluso fuera de los núcleos urbanos buscan antiguos edificios.

Las aves que ahora observo desde mi ventana pasan todo el año junto a mi, incluso han sacado adelante a su prole en mi jardín…o quizás debo decir su jardín. El pasado verano hice algunas fotos de los jovenzuelos.

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Este estaba tan interesado en mí, como yo en él.
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Este andaba observando otra cosa…

También es una ave que observo con facilidad cuando calzo botas y no pantuflas. La encuentro a lo largo de mis paseos por los alrededores, ocupando lugares adecuados. Territorios que defienden a lo largo del año.

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Precioso macho sobre el muro de una presa.
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Y la hembra, que no andará lejos.

Se trata de un ave eminentemente terrestre, que corretea, avanza rápidamente a saltitos y se para de golpe. Picotea nerviosa y sacude la cola como si le diera un escalofrío. Le encanta posarse en rocas, muretes de piedra, postes poco elevados…pero raramente se posa en árboles y rehúye de las zonas boscosas con densa vegetación.

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Sobre una encinita…cuando se posa en árboles lo suele hacer en ramas bajas y zonas despejadas de los mismos.

 

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Sobre un frutal…pensativa.
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En una cornicabra. Este macho muestra un plumaje de finales de invierno, casi adquiriendo la librea nupcial, oscura como un tizón.

Su dieta es sobre todo insectívora, consumen dípteros, coleópteros pequeños, himenópteros y lepidópteros, así como sus larvas. También les he visto capturar ciempiés y babosas.

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La comida no anda lejos…
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Y esta es la cara que se le queda a uno tras zamparse una oruga peluda.

Los colirrojos tizones son habituales compañeros del paseante, a menudo se muestran curiosos y parecen escrutar a quien les observa. Forman parte del paisaje vivo del Valle del Alberche y sus poblaciones parecen ser estables o con tendencia positiva. Crían alrededor de un millón de parejas en España. Confío en que “mis colis”, esos que me dejan vivir a su lado en su jardín, lleguen también a reproducirse la próxima temporada.

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¡Hasta pronto!.

Texto y fotos, Nacho Sevilla.

COMPAÑERAS DE FIN DE AÑO

Bóreas, el dios del frío viento del norte, ha enviado sus heraldos. Las horas de luz se reducen, al tiempo que llegan miríadas de aves con noticias de tierras septentrionales. El paseante observa a unos inquietos animales en la orilla del río…

Las Nutrias se muestran más activas durante los cortos días invernales, no parecen preocupadas por la presencia del observador y continúan con sus juegos, sus persecuciones, sus cacerías… y sus amoríos.

Los tramos fluviales del sur de Ávila acogen una interesante población de estos mustélidos que hace años parecían invisibles. Fácilmente podemos detectar su presencia gracias a sus huellas, excrementos o señales de alimentación.

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Huella trasera y delantera.
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Acumulación de excrementos de Nutria

Con un poco de paciencia podremos descubrir algún movimiento en la superficie del agua que delatará a nuestra compañera…

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Cruce de miradas con el observador…

Debemos evitar cualquier tipo de molestia, sólo permanecer quietos y en silencio…ellas seguirán con sus quehaceres.

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Su curiosidad s equiparable a la nuestra…
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Cualquier lugar es bueno para descansar fuera del agua…
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… incluso el más insospechado.

Las nutrias defienden territorios de entre 5 y 7 kilómetros de río… generalmente son las hembras las encargadas de marcar sus límites con las deyecciones.

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Pareja de nutrias marcando su territorio.

La pareja permanece junta durante gran parte del año, pero al final de la gestación y durante la crianza la hembra se queda sola a cargo de la prole…los machos abandonan el territorio común y exploran otras zonas de campeo. El celo puede ocurrir en cualquier periodo, aunque es más habitual en los meses fríos.

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Hembra con sus tres crías.

La gestación dura unas nueve semanas y la camada oscila entre 2 y 5 crías, siendo lo más habitual los partos de dos o tres retoños.

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Tres crías de la misma camada.

Se estima una longevidad de unos 15 años, y la madurez sexual se alcanza entorno a los 18 meses de edad. Se alimentan fundamentalmente de peces y cangrejos, y dependiendo de la temperatura del agua deben ingerir hasta un 15% de su peso en presas al día.

Parece que sus poblaciones están experimentando un cierto repunte tras la dramática situación en que se encontraban unas décadas atrás, por eso es, afortunadamente, cada vez más sencillo  disfrutar de su presencia en nuestros ríos. Es nuestra obligación conseguir que esto siga siendo así y compartir con los demás observadores el placer de ver nutrias en libertad desde el más absoluto respeto.

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La lavandera blanca, otra compañera de observación.

!!Hasta el año que viene!!.

AMORES CABRÍOS

Noviembre señala el punto álgido del celo de la Cabra Montés (Capra pirenaica victoriae) entre los granitos y piornos de la Sierra de Gredos.

El caminante asiste atónito al desarrollo de los acontecimientos…la “torada”, formada por más de una decena de imponentes machos, parece inquieta. Hembras y jóvenes están cerca, el grupo es nutrido. Algunos galanes andan haciendo “el feo” y enseñan su azulada lengua con intenciones amatorias…

El rebaño parece un tanto indolente, algunos individuos miran con poca curiosidad al observador

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Este joven observa con cierto interés…
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… y pronto se acomoda para seguir mirando.
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La mamá cuida atentamente de su pequeñín.
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Y algunos grandes machos parecen absortos en sus caprinos pensamientos.

Pero el amor está en el aire!!.. Algunos integrantes del grupo dan muestra de ello.

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Algunos adolescentes andan haciendo “el feo”…
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Y parecen excitarse más y más… dejando al descubierto sus intenciones!
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Algunos adultos se animan…
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Y empiezan a desplegar todas sus dotes de seducción.

Algunos miembros del rebaño deciden cruzar el arroyo de montaña próximo al lugar donde reposaban hace un rato…

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La cabrita voladora…
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Y el macho despistado…

Dos contendientes han decidido retarse en un rincón apartado!!

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Duelo al Sol
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¡Empiezan las hostilidades!

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Ahí voy!!!
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Catacrás!!!
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Hay testigos de la pelea…y en primera fila!

Trás la agotadora batalla los rivales se separan. Alguno lleva en su semblante y en su agitada respiración los estragos de la lid. Toca descansar. Mañana será otro día.

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El macho más viejo muestra alguna señal tras el combate.

Hasta la próxima!!